Gonzalo Vargas's blog

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La imagen de arriba muestra los factores más problemáticos para hacer negocios en Colombia, según la encuesta a hombres y mujeres de negocios hecha por los autores del Reporte Global de Competitividad, elaborado por el World Economic Forum. Los tres factores en los que Colombia quedó en las peores posiciones fueron: el costo económico del terrorismo (144/144), crimen organizado (140/144) y el costo del crimen y la violencia (136/144). En general, Colombia quedó en el lugar 69:
“Despite the slight decline of one position, Colombia shows a relatively stable picture at 69th place. An improvement in macroeconomic conditions (34th) thanks to the reduction of the government deficit and debt values has compensated for slight drops in those pillars that have traditionally represented competitiveness challenges: weak public institutions (122nd), the poor quality of its transport infrastructure (114th), the poor quality of education in the country (77th), and its low research and innovation capacity (70th). As the economy continues to improve steadily, with a growth rate of 4.5 percent, unaddressed challenges in these areas that hinder the competitive edge of national businesses seem to become more evident, despite recent policy efforts to address them. In order to further improve competitiveness, Colombia should address these weaknesses and further leverage its strengths in terms of the already-mentioned macroeconomic stability, its large and increasing domestic market (27th), and its relatively efficient financial market (55th).”
Source: Global Competitiveness Report 2012-2013
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La imagen de arriba muestra los factores más problemáticos para hacer negocios en Colombia, según la encuesta a hombres y mujeres de negocios hecha por los autores del Reporte Global de Competitividad, elaborado por el World Economic Forum. Los tres factores en los que Colombia quedó en las peores posiciones fueron: el costo económico del terrorismo (144/144), crimen organizado (140/144) y el costo del crimen y la violencia (136/144). En general, Colombia quedó en el lugar 69:

“Despite the slight decline of one position, Colombia shows a relatively stable picture at 69th place. An improvement in macroeconomic conditions (34th) thanks to the reduction of the government deficit and debt values has compensated for slight drops in those pillars that have traditionally represented competitiveness challenges: weak public institutions (122nd), the poor quality of its transport infrastructure (114th), the poor quality of education in the country (77th), and its low research and innovation capacity (70th). As the economy continues to improve steadily, with a growth rate of 4.5 percent, unaddressed challenges in these areas that hinder the competitive edge of national businesses seem to become more evident, despite recent policy efforts to address them. In order to further improve competitiveness, Colombia should address these weaknesses and further leverage its strengths in terms of the already-mentioned macroeconomic stability, its large and increasing domestic market (27th), and its relatively efficient financial market (55th).”

Source: Global Competitiveness Report 2012-2013

Source: weforum.org

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  • 9 months ago
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El ministro de Minas ha venido insistiendo en que las compañías mineras deben ser ‘más activas con sus programas de responsabilidad social’ para que ‘el país pueda resolver los problemas de pobreza extrema y desigualdad.’ Al fin y al cabo, si sus utilidades son tan grandes pues qué bueno que contribuyan a resolver las ‘quejas ambientales y de pobreza’ que formulan las comunidades. 
Suena razonable, excepto que viniendo de un ministro, esta declaración es una abdicación inaceptable de las responsabilidades sociales y ambientales del Estado. Si el ministro cree que las compañías mineras no hacen lo suficiente pues le corresponde pedirle a su colega de Hacienda que incluya en la próxima reforma tributaria un incremento en los impuestos que pagan estas empresas. Y si están causando daño ambiental pues debería decirle a su colega de Ambiente que debe apretarles las tuercas o endurecer la regulación. El ministro prefiere en cambio ‘jalarles las orejas’ a las empresas en público. Pero ya que la responsabilidad social empresarial es voluntaria y no está regulada por la ley, sus palabras no son más que una invitación vacía y populista—un discurso aparentemente progresista que busca esconder la incapacidad estatal, o el poco interés político, para resolver los problemas sociales y ambientales que suelen rodear los proyectos mineros.
La idea de ‘responsabilidad social empresarial’ puede servir distintos propósitos. Puede ser un instrumento para potenciar el papel de la empresa privada en el desarrollo, bien sea frenando sus desmanes o involucrándola en inversiones sociales. Puede ser el ‘maquillaje que el capitalismo se aplica en la mañana pero que se lava en la noche’, como afirmaba una columna de The Economist hace unos años. O puede servir de pretexto para que el Estado abdique de sus responsabilidades sociales, ambientales y de seguridad. El discurso del ministro Cárdenas parece ser un ejemplo de lo último.
Gonzalo Vargas, 20 de Agosto de 2012
Nota: Las opiniones expresadas aquí son mías; la imagen y el titular que aparecen arriba son del diario La República. 
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El ministro de Minas ha venido insistiendo en que las compañías mineras deben ser ‘más activas con sus programas de responsabilidad social’ para que ‘el país pueda resolver los problemas de pobreza extrema y desigualdad.’ Al fin y al cabo, si sus utilidades son tan grandes pues qué bueno que contribuyan a resolver las ‘quejas ambientales y de pobreza’ que formulan las comunidades. 

Suena razonable, excepto que viniendo de un ministro, esta declaración es una abdicación inaceptable de las responsabilidades sociales y ambientales del Estado. Si el ministro cree que las compañías mineras no hacen lo suficiente pues le corresponde pedirle a su colega de Hacienda que incluya en la próxima reforma tributaria un incremento en los impuestos que pagan estas empresas. Y si están causando daño ambiental pues debería decirle a su colega de Ambiente que debe apretarles las tuercas o endurecer la regulación. El ministro prefiere en cambio ‘jalarles las orejas’ a las empresas en público. Pero ya que la responsabilidad social empresarial es voluntaria y no está regulada por la ley, sus palabras no son más que una invitación vacía y populista—un discurso aparentemente progresista que busca esconder la incapacidad estatal, o el poco interés político, para resolver los problemas sociales y ambientales que suelen rodear los proyectos mineros.

La idea de ‘responsabilidad social empresarial’ puede servir distintos propósitos. Puede ser un instrumento para potenciar el papel de la empresa privada en el desarrollo, bien sea frenando sus desmanes o involucrándola en inversiones sociales. Puede ser el ‘maquillaje que el capitalismo se aplica en la mañana pero que se lava en la noche’, como afirmaba una columna de The Economist hace unos años. O puede servir de pretexto para que el Estado abdique de sus responsabilidades sociales, ambientales y de seguridad. El discurso del ministro Cárdenas parece ser un ejemplo de lo último.

Gonzalo Vargas, 20 de Agosto de 2012

Nota: Las opiniones expresadas aquí son mías; la imagen y el titular que aparecen arriba son del diario La República. 

Source: larepublica.com.co

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  • 10 months ago
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Otra ‘entrevista’

Esta vez para un ‘periodista de Semana’:

P: ¿Más de 20 años después, qué es para usted lo bueno y lo malo de la descentralización? 

R:

Lo bueno de la descentralización: 

- Abrió la puertas para que nuevos líderes locales y regionales a todo lo ancho del espectro político surgieran, se lucieran por su audacia y capacidad para innovar e incluso saltaran a la arena política nacional. Sin la elección popular de alcaldes y gobernadores es posible que Uribe, Mockus, Fajardo y Garzón fueran hoy figuras políticas menores o perfectos desconocidos.

- Ha permitido a la ciudadanía participar en las decisiones locales que más la afectan en sectores como salud, educación y servicios públicos, reduciendo de paso la presión política sobre el gobierno nacional que en los 1970s y 1980s se veía agobiado por infinidad de paros y marchas por la baja cobertura y mala calidad de los servicios locales.

Lo malo de la descentralización:

- Los gobiernos locales han sido vulnerables a la cooptación por parte de guerrillas, paramilitares y toda suerte de organizaciones ilegales y mafiosas, golpeando la legitimidad institucional, limitando las garantías democráticas y desviando recursos públicos hacia manos criminales.

- Subsiste la ‘pereza fiscal’: con pocas excepciones los municipios no se esfuerzan por generar recursos propios a través de tributos locales con los que podrían construir infraestructura, incentivar el uso eficiente de los recursos (como el suelo urbano) y promover el desarrollo económico local.

    • #colombia
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  • 1 year ago
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theeconomist:

Daily chart: world peace. This global peace index produced by The Institute for Economics and Peace, a think-tank, is composed of 23 indicators ranging from murder rates to weapons imports to conflicts being fought. It throws up some surprising results, such as that China was more “peaceful” than America in 2007.

Iceland comes first in this ranking; Somalia is 158th, the last one. Colombia is 144th.
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theeconomist:

Daily chart: world peace. This global peace index produced by The Institute for Economics and Peace, a think-tank, is composed of 23 indicators ranging from murder rates to weapons imports to conflicts being fought. It throws up some surprising results, such as that China was more “peaceful” than America in 2007.

Iceland comes first in this ranking; Somalia is 158th, the last one. Colombia is 144th.

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  • 1 year ago > theeconomist
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Gajes del oficio de profesor universitario

Uno de los gajes del oficio de profesor universitario es recibir periódicamente cuestionarios de freelancers que preparan ‘reportajes especiales’ para medios de comunicación nacionales (e.g. Semana, El Tiempo, Cromos) y que quieren conocer la opinión del ‘experto’ sobre algún tema. Si en realidad son freelancers o estudiantes en busca de inspiración lo ignoro. En todo caso lo que ocurre usualmente es que uno responde cándidamente el cuestionario pero luego no se vuelve a saber de estas personas y el supuesto ‘reportaje’ nunca se publica. En aras de que mis respuestas a estos cuestionarios no queden sepultadas en alguna USB se me ocurre que al menos puedo compartirlas aquí. Así que aquí va ‘la entrevista que concedí a un periodista’ de Cromos hace unos días sobre el apasionante tema de la responsabilidad social empresarial:

P: ¿Es la responsabilidad social negocio, filantropía, publicidad, evasión de impuestos, generosidad?

R: La responsabilidad social empresarial tiene dos aspectos: primero, eliminar o mitigar cualquier impacto negativo que genere la empresa sobre la sociedad y el ambiente y, segundo, potenciar o incrementar sus impactos positivos, por ejemplo mediante proyectos ambientales, sociales o filantrópicos. Si la publicidad sobre estas acciones genera más ventas entonces hay incentivos para que la empresa sea socialmente responsable y así todos ganamos. La evasión de impuestos es ilícita y por lo tanto no es una forma de responsabilidad social. 

P: ¿Qué es lo que busca una empresa al desarrollar proyectos de responsabilidad social?

R: Proteger su reputación y su marca. Reducir el riesgo de posibles acciones legales que pueden resultarle bastante costosas. Ganar la simpatía de consumidores altruistas interesados en proteger el ambiente, luchar contra el hambre y otras causas sociales. Y ganar la confianza de trabajadores, comunidades y autoridades locales en el entorno donde opera. Sin embargo, estas motivaciones varían dependiendo del tamaño de la empresa, el segmento de mercado y el perfil de sus inversionistas. Este es un tema en el que hace falta más investigación.

P: Mucha gente piensa que la responsabilidad social es un modo de las empresas para evitar el pago de impuestos, ¿que hay de cierto en esto?

R: Existen en Colombia incentivos fiscales para que las empresas donen recursos a organizaciones sin ánimo de lucro. Son perfectamente legales y por lo tanto no puede hablarse de evasión. Lo que hace falta es mayor transparencia sobre su magnitud e impacto fiscal, económico, social y ambiental. La DIAN o las empresas mismas deberían informar al público qué deducciones tributarias recibe cada una y a qué se destinan las donaciones. Y su eficiencia debería evaluarse con el mismo rigor que se evalúa cualquier proyecto de inversión pública. Los incentivos fiscales no son un regalo y para justificarlos es necesario evaluarlos.

P: ¿Desde hace cuanto comenzó la preocupación por desarrollar el tema?

R: La filantropía es una práctica relativamente común en las economías capitalistas desde hace varias décadas. Lo novedoso es el auge de iniciativas e instrumentos que buscan integrar la gestión de la responsabilidad social en las operaciones de la empresa, por ejemplo el Pacto Global, la Guía ISO-26000 o el marco GRI.

P. ¿Como está Colombia respecto a otros países en el tema de responsabilidad social?

R: Las fundaciones empresariales en Colombia tienen una larga experiencia en filantropía y proyectos sociales pero instrumentos como ISO-26000 y el marco GRI aún son poco conocidos entre los empresarios. Sin embargo, es muy posible que esto cambie en los próximos años por efecto de la globalización pues tanto clientes como inversionistas extranjeros quieren asegurarse de no tener ningún ‘cadáver en el armario’ que pueda dañar su reputación, por ejemplo un proveedor o una filial en Colombia que no protege el ambiente o maltrata a sus trabajadores.

    • #RSE
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  • 1 year ago
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Este artículo tiene todo que ver con la columna de Alfredo Molano sobre responsabilidad social publicada hace unos días en El Espectador. Sin embargo me llama la atención la queja de los periodistas según la cual ‘la divulgación de los programas de RSE/Sostenibilidad por parte de las empresas y las agencias de comunicación tiene un hincapié en la marca y no en los logros de los proyectos o programas que se promocionan.’  Bueno, para eso les pagan a las oficinas de comunicación de las empresas.
Lo que esperamos los lectores de prensa es que los periodistas indaguen si esos proyectos son tan buenos como los pintan y si tienen el impacto que las empresas y fundaciones dicen tener- en lo cual claramente se quedan cortos. Por ejemplo, hace unos días en La República: el periodista elogia al Ingenio Riopaila Castilla porque suscribió el Pacto Global en 2009. Pero olvida mencionar que según el sitio web del Pacto Global, Riopaila no cumplió el año pasado con el único compromiso tangible del Pacto Global que es enviar la Comunicación de Progreso. Omitir ese detalle no es lo que esperamos los lectores. No es ilegal, pero tampoco es socialmente responsable.
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Este artículo tiene todo que ver con la columna de Alfredo Molano sobre responsabilidad social publicada hace unos días en El Espectador. Sin embargo me llama la atención la queja de los periodistas según la cual ‘la divulgación de los programas de RSE/Sostenibilidad por parte de las empresas y las agencias de comunicación tiene un hincapié en la marca y no en los logros de los proyectos o programas que se promocionan.’  Bueno, para eso les pagan a las oficinas de comunicación de las empresas.

Lo que esperamos los lectores de prensa es que los periodistas indaguen si esos proyectos son tan buenos como los pintan y si tienen el impacto que las empresas y fundaciones dicen tener- en lo cual claramente se quedan cortos. Por ejemplo, hace unos días en La República: el periodista elogia al Ingenio Riopaila Castilla porque suscribió el Pacto Global en 2009. Pero olvida mencionar que según el sitio web del Pacto Global, Riopaila no cumplió el año pasado con el único compromiso tangible del Pacto Global que es enviar la Comunicación de Progreso. Omitir ese detalle no es lo que esperamos los lectores. No es ilegal, pero tampoco es socialmente responsable.

Source: http

    • #RSE
    • #Colombia
  • 1 year ago
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  • 1 year ago
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RSE en zonas de alto riesgo y conflicto

Esta mañana asistí al lanzamiento de los ‘Lineamientos sobre responsabilidad empresarial en áreas de alto riesgo y afectadas por conflictos: recursos para empresas e inversionistas’. Este documento fue preparado por el Pacto Global de las Naciones Unidas y publicado originalmente en inglés 2010 y hoy se lanzó la edición en español, que puede descargarse aquí. En el evento se presentaron experiencias de cuatro empresas: dos colombianas (Grupo de Energía de Bogotá y Aviatur) y dos multinacionales (Barrick Gold y Pacific Rubiales) y, además, participó una representante de un proyecto empresarial apoyado por la Fundación Bavaria. 

Aunque es difícil sacar conclusiones con base en tan pocos casos, la impresión general que me llevé es que las firmas multinacionales toman mucho más en serio la gestión de su responsabilidad social empresarial. De hecho, de los cinco participantes solamente las dos multinacionales habían dado algún paso para adoptar los Lineamientos. Esto puede deberse a que por su tamaño tienen menos opción de ‘pasar de agache’ o, como lo sugirió uno de los panelistas, tal vez se deba a que los inversionistas extranjeros que hacen parte de las juntas directivas de estas empresas las presionan para adoptar estándares internacionales de RSE y son mucho más conscientes de los riesgos para la reputación y para el valor de sus acciones.

También noté que mientras los ponentes de las multinacionales dan gran importancia a incorporar a los gobiernos locales en su relación con las comunidades donde operan y a ‘construir institucionalidad’ local, los ponentes de las firmas nacionales (con una excepción) ven a dichos gobiernos como corruptos y holgazanes. De hecho encontré tres patrones en los ponentes de las firmas nacionales:

1. Critican al estado cuando deja de hacer lo que le corresponde (por ejemplo cuando no hace inversión social) pero también cuando lo hace (por ejemplo proteger los parques nacionales o hacer control fiscal). 

2. Hacen filantropía— pero dicen que no. Curiosamente la filantropía se ha vuelto una palabra ‘sucia’ y todos niegan que la hacen, excepto si es ‘estratégica’ (desafortunadamente no explicaron qué es esto). De hecho, noté que la ‘responsabilidad social’ también es un término que algunos evitan: mejor hablar de ‘responsabilidad global’ o ‘ciudadanía corporativa’. Una posible explicación es que ‘RSE’ sea apenas una moda como las muchas que caracterizan al ‘management’. Pero habría que indagar un poco más, creo yo.

3. Dicen que a la ‘primera dama’ le parece buenísimo su proyecto o iniciativa. E incluso uno de los panelistas comentó que cuando ella dice que el proyecto es ‘bonito’ les llegan más fondos.

Insisto: son muy pocas observaciones para sacar conclusiones firmes. Pero mi impresión es que queda mucho camino por recorrer.

    • #RSE
    • #colombia
    • #ES
  • 1 year ago
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Who's the state in Colombia?

Another interesting entry on Acemoglu & Robinson’s blog, this time on the strange and puzzling nature of the Colombian state. It can be read as a denunciation. But it can also be read as a genuine, candid intellectual question on a ‘beast’ that at first sight looks like a liberal, although imperfect, democracy but which, on closer inspection shows limited ability to control its territory and enforce law.

    • #Colombia
    • #vcd
    • #state failure
  • 1 year ago
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¿Does Colombia still need foreign humanitarian assistance? ¿Or is such its prosperity that it’s no longer needed?
[Click above to download DARA’s Humanitarian Index 2011 - Focus on Colombia, PDF]
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¿Does Colombia still need foreign humanitarian assistance? ¿Or is such its prosperity that it’s no longer needed?

[Click above to download DARA’s Humanitarian Index 2011 - Focus on Colombia, PDF]

Source: daraint.org

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    • #Colombia
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  • 1 year ago
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About

Assistant professor of development studies at the Universidad de los Andes (Bogotá). Blogging and re-blogging on conflict and development, CSR and development issues in general. Opinions are my own.

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